Mario Auad, tras completar el ciclo de estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú, con especialización en pintura, se licencia en Arte por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Mayor de San Marcos. Sus temas pictóricos van desde el plein air hasta imágenes de la cotidianidad urbana. Su pintura celebra la belleza de lo cotidiano y la maravilla de un tiempo dilatado.
Sus obras representan espacios habitados por la repetición y la silenciosa familiaridad, donde se realizan gestos mínimos, compartidos, a veces invisibles. Pero precisamente en lo común —en lo cotidiano, lo efímero, lo fugaz— puede ocultarse una forma de poesía profunda. Como escribió Charles Baudelaire en su elogio al «pintor de la vida moderna», la belleza se manifiesta no solo en lo eterno, sino en el presente fluido, en la realidad tal como es, captada con una mirada atenta y empática.
Auad decide detenerse en escenas que a menudo pasamos por alto, para contemplar lo que creemos saber. Las imágenes no cuentan la historia de lo excepcional, sino que nos invitan a ver –y quizás sentir– el significado oculto de lo ordinario.
Estas instantáneas de vida, a menudo en el formato típico de las publicaciones sociales, se revelan de humanidad y de una poesía inesperada, invitándonos a una reflexión sobre lo ordinario. En una época saturada de imágenes fugaces, Auad nos obliga a ralentizar para captar la profundidad de lo aparentemente ‘común’, casi como si esta operación nos ofreciera una nueva oportunidad para detenernos en lo que vemos. En un tiempo que tiende a celebrar lo inédito y lo sensacional, Mario Auad propone una forma de atención silenciosa.
Un cuadro que no grita, sino que observa. Que restaura la densidad de la vida cotidiana y la dignidad de lo común.


